Sobre “Los años de peregrinación del chico sin color”

•octubre 23, 2013 • 4 comentarios

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O las variaciones del color de Haruki Murakami, que ha vuelto a dejarme un poco frío, como ya  hiciera hace dos años con el tercer libro de 1Q84. Pero esta vez ha sido una historia totalmente diferente, un libro diferente ( y bastante más redondo, por cierto).

Por otro lado tampoco es que me haya decepcionado,  más bien lo que he experimentado con esta su última obra publicada ha sido una sutil indiferencia. No me ha disgustado, no. No lo considero una mala historia ni mucho menos, pero sí que me ha parecido ver a un escritor algo desgastado, falto de fuelle, y en ciertos sentidos un poquito cobarde (o quizás simplemente perezoso). O eso o no he leído el libro en el momento adecuado – si bien hasta ahora cualquier momento ha sido el adecuado para leer a Murakami-. Tampoco puedo descartar que parte de la culpa no la tenga la traducción, porque sí es cierto que la prosa me chirrió un poco durante los primeros compases de la novela, por lo menos hasta que me acostumbré (o me sobrevino la sutil indiferencia).

“Los años de peregrinación del chico sin color” presenta una premisa muy (muy) interesante, y muy “Murakamiana”. La historia de Tsukuru tenía todos los ingredientes para que el autor nos menease y removiese por todos lados como de costumbre, pero nunca acabó de hacerlo, no sé si por la pereza que he comentado antes. Tal vez simplemente no quiso  llegar tan lejos como de costumbre en las tortuosas introspecciones de sus personajes, decidió escribir una historia más sencilla, y entonces en mi opinión se equivocó de argumento.  Lo que me cuenta es uniforme y pulcro, con ciertas pistas que señalan al Murakami que más me gusta, sí, hasta que poco a poco voy perdiendo el rastro de ellas. Este libro, como no, también tiene su banda sonora, pero ni siquiera me ha parecido tan evocador en este sentido como de costumbre. Tampoco dedica tanto tiempo a aquello que no tiene función conductora de la acción, cuando esa ha sido siempre una de sus especialidades. Y, oye, que chapó por él, está en todo su derecho de escribir lo que le venga en gana y como le venga en gana.

Habiendo leído todas las novelas de Haruki Murakami, nunca he sentido la necesidad de volver a leer ninguna de ellas. La razón de esto es precisamente que la mayoría han sido perfectas en su lugar y en su momento, el escaso resto no han acabado de convencerme. Pero a estos “años de peregrinación” no podría clasificarlos en ninguno de estos dos apartados, y seguramente acabaré volviéndolo a revisitar en un futuro próximo. Sólo sea para retractarme a mí mismo o para acabar de acostumbrarme a este nuevo Murakami. Más gris porque es menos negro, no porque haya perdido color.

Un poquito del Festival de Sitges 2013.

•octubre 20, 2013 • Dejar un comentario

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Acabo de llegar a casa de la 46 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Sitges 2013. Ya lo echo de menos.

En 2011 asistí en plan relámpago sólo para ver una peli. Ahora, con un poquito más de tiempo, he pasado un día y una noche, he visto 5 películas y me he prometido que para el 2014 me lo monto como sea para pasarme allí un fin de semana largo (mal mes Octubre para sacar más tiempo que eso).
Es impresionante la personalidad que tiene este festival, supongo que debido a la “hermandad” que se crea y el buen rollo que se respira cuando se juntan varios miles de aficionados a este tipo de cine. Vengo encantado, y más porque al final ha resultado que el día elegido para pegarme esta maratón de pelis ha resultado poco menos que perfecto.

Empecé el día de ayer viendo al sensei Takashi Miike presentando su “Lessons of the Evil” y soltando joyas como: “En esta película hay mucha sangre, pero eso es culpa del protagonista, no del director”. Seguimos con Dragon Ball Z: Battle of Gods” y un descanso para comer en el que desgraciadamente cometemos la cagada del siglo perdiéndonos la sesión sorpresa: “El retorno del Jedi “ ( a ostias se aprende…). Seguimos con “Haunter” y después la gala de clausura y entrega de premios dónde se le entrega el honorífico a Miike (El ruiseñor/ unos días no viene/ otros, dos veces), donde asegura que es el mejor premio que le han dado nunca. Luego “The sacrament” y para poner la guinda al pastel la última de Miyazaki,”The wind rises”.

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Supongo que comentaré alguna de estas pelis en un futuro próximo, esta entrada es más para expresar de nuevo las sensaciones que ofrece este fantástico festival. Nada nuevo para todo aquel que ya lo conozca, pero permítanselo a un novato como yo, que todavía no está acostumbrado a los “estreses” de llegar a tiempo a pillar un sitio decente o a la tensión de esperar a que quede libre una butaca V.I.P para salir corriendo a pillarla tú. Eso sí, hay que tomárselo con calma porque al final lo único que haces es salir del cine, hacer cola, y volver a entrar. Todavía no he pasado por aquello de tener que llegar a tiempo a otra sala, las 5 que vi ayer fueron en el Auditori. Eso tiene que ser ya la leche, uno de los puntos flojos del festival, que dicen los ya veteranos, aunque a mí me da que va a ser más parte de la idiosincrasia del evento. Al final todo el mundo vuelve, y por algo será.

En fin, que todo muy bien, que cosas muy interesantes. Aunque uno todavía se tenga que acostumbrar a los aplausos cuando el protagonista le parte el cuello a una colegiala o al olor a vinagreta que desprende el personal fruto de los calores de fuera y el encierro de dentro ( yo no, yo huelo siempre de maravilla). Y que me he reído mucho con la gente, refiriéndose a los demás como “Frikis”. Lo he presenciado varias veces a lo largo del día en las colas, el cómo muchos perciben el “frikerío” ajeno sin ser consciente del propio. No nos engañemos, si estás ahí, un poco rarito eres tú también.

Yo no, yo soy un librepensador aficionado a la fantasía y la ciencia ficción.

¡Ja!

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11:25 The Day He Chose His Own Fate (11.25 Jiketsu no Hi: Mishima Yukio to Wakamonotachi)-2012

•octubre 13, 2013 • Dejar un comentario

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Siendo Mishima  una de mis más aferradas obsesiones literarias (gran culpa de esto la tiene el soberbio ensayo  “Mishima o el placer de morir” de Vallejo-Nágera) hacía mucho tiempo que esperaba tener acceso a este film de Kōji Wakamatsu.

“11.25” quiere retratar los últimos años de vida del malogrado escritor y el camino a la trágica consecución de su ideal estético-ideológico. Empresa harto complicada, debemos reconocer, en la que en mi opinión frcasa tanto en la forma como en el contenido. Nos encontramos  ante una película de dudosa calidad técnica y artística, más parecida a un documental dramatizado que a otra cosa. Y aún como “documental” falla en muchos aspectos básicos. Creo que el principal problema de esta cinta reside en que es demasiado descriptiva, que no ahonda en las motivaciones que dieron pie a los sucesos que en ella se muestran y que, seamos honestos, son el aspecto principal de la historia.  Así pues nos encontramos con que tanto Wakamatsu como Arata Iura (Misima) dan vida a un personaje mucho más plano de lo que con toda certeza debió ser,  haciendole muy complicado al espectador encontrar justificación al impresionante final del mismo y a la comunión que profesan los demás integrantes del “Tatenokai” con él. Diría más, que de no conocer la historia de antemano el seppuku final me hubiese parecido de lo mas forzado e inverosímil, y eso tiene que ser culpa de como está conducida la película. Un aspecto de capital importancia, máxime si tenemos en cuenta que es muy poco probable que alguien que no conozca la historia de Yukio Mishima se sienta atraido por este film.

En resumen, una película bastante olvidable de la que prácticamente sólo me apetece rescatar las imágenes y videos de archivo sobre la difícil situación social que atravesaba el Japón de la época.  No llega a ningún sitio que no hubiese llegado antes “Mishima: a life in four chapters” de Paul Schrader con la cual las comparativas pueden resultar más que odiosas. Eso si, en esta “11.25” se muestra el “gatillazo” de Morita en el punto álgido del seppuku, paradójico aspecto que acerca todo lo acontecido a la mundana realidad y que creo recordar que Schrader olvidó hacer constar en su film.

Sólo para Mishimafílicos.

Joe Hisaishi in Budokan.

•octubre 22, 2012 • Dejar un comentario

Supongo que en algún momento a lo largo de este blog habré dejado claro que me encanta el estudio Ghibli. ¡Sacrilegio!, gritarán algunos si afirmo que no todas sus películas son de mi agrado. ¡Sacrílego!, dirán otros si declaro que en realidad disfruto más los trabajos firmados por Isao Takahata que de los del propio Miyazaki. Pero en lo que sí que voy a ser absolutista es en el tema de las composiciones del sensei Joe Hisaishi para este conocido estudio de animación. Todas y cada una de ellas son unas auténticas obras de arte.

El estudio Ghibli no tiene firmado ningún contrato de exclusividad con Hisaishi, así que también podemos ver ejemplos de su trabajo en multitud de películas de las que yo destacaría “Dolls” y “Kids Return” de Kitano o la Oscarizada “Okuribito” (Despedidas). Pero, y aquí entramos nuevamente en lo subjetivo, es en el ámbito de la animación donde este gran personaje ha firmado sus mejores composiciones. Ahí tenéis la maravilla en forma de BSO de “Totoro”, “Nausicaa”, “Porco Rosso”, “Ponyo”, “Mononoke” o la brillantísima de “El castillo ambulante”, por citar algunas. Pero vamos, supongo que Hisaishi no necesita demasiada presentación, así que al tema.

En Agosto del 2008, coincidiendo por un lado con el estreno de “Ponyo”y por otro con el 25 aniversario de la colaboración entre Hisaishi y el estudio Ghibli. Se realizaron 3 conciertos en el Budokan donde alrededor de 14.000 afortunados por sesión pudieron disfrutar de una gran parte de las composiciones de este simpático genio. Y lo cierto es que aquellos conciertos resultaron completamente impresionantes, con una puesta en escena que nada tendría que envidiar a los más perturbados delirios de grandeza de un dictador norcoreano. Acompañando a Hisaishi (piano y batuta), se contaron los 200 integrantes de la “New Japan Philharmonic World Dream Orchestra”, 800 voces e incluso una banda de marcha. Todo ello acompañado por la proyección de fragmentos de las películas interpretadas. Una verdadera animalada.

No debería ser difícil imaginar el resultado tanto visual como sonoro del acontecimiento, ni asegurar que es de obligado visionado para cualquier aficionado a la música de cine. Ya no te digo si además lo es del estudio Ghibli. Yo casi me tengo que atar al sofá con correas para intentar controlar los espasmos que me producían los escalofríos.

Existe (en Japón) un Blu-Ray con el concierto + extras, pero también se puede ver íntegramente en Youtube, así que ya sabes. Casi 2 horas de magia.

The Pornographers ( Erogotoshitachi yori Jinruigaku nyumon -1966)

•octubre 17, 2012 • 2 comentarios

Algo que llama la atención del Japón actual es lo integrada que parece estar la pornografía en la vida cotidiana de sus habitantes. Y más allá de que uno opine que en realidad el tema se les está yendo bastante de las manos (eso es otra historia), si que es curioso el enfoque que hace sobre la “sexualidad” una sociedad con facetas tan conservadoras como la nipona. Pero eso no siempre fue así, y menos en la década de los 60.

Este film de Shoei Imamura, basado en la novela homónima de Akiyuki Nosaka, nos cuenta las vivencias de un personaje que intenta buscarse la vida en el clandestino mundo de la venta de películas pornográficas. El se tendrá que romper los cascos  para producir, rodar y distribuir este peligroso material desde las sombras. Pero sobre todo de lidiar con una sociedad hipócrita que por un lado lo condena y por el otro espera ansiosamente sus productos. Para acabar de rematarlo todo, nuestro protagonista mantiene una relación sentimental con una viuda paranoica y sus dos hijos que se plantan ante el de forma fría e interesada. Este es a grandes rasgos el telón de fondo de “The prornographers”, una película brillante en todos los sentidos. Brillante y cautivadora.

Quizás pareciese que una película de esta temática debería presentar un contenido erótico más o menos explícito (dentro de los cánones y lo permitido de la época), pero no, ni un desnudo. Curioso, por lo menos a mi me lo pareció. Imamura se centra más en lo que he comentado antes, en la doble moral, en la sátira, en un sentido del humor sutilmente construido. Siempre me encandilan las historias que se sirven del humor para tratar temas de transcendencia social, y por lo tanto caí rendido ante “The pornographers”. Mucha admiración sentí ante unos personajes con una personalidad, para bien o para mal, tan arrebatadora. Ante sus iconos ( esa carpa, por Dios, ¡genial! ). Incluso me parece visualmente preciosista, y mira que el cine clásico suele echarme para atrás en este sentido, llámame lo que quieras. Total, un visionado que me ha dejado encantado, desde el inspiradísimo inicio hasta el delirante final.

Habrá que prestarle atención a este Imamura porque hay que tener mucho “jarte” para dejarme el regusto que me ha dejado esta película. Yo es que poco más y diría que es perfecta.

O Tony Takitani o yo.

•octubre 9, 2012 • Dejar un comentario

Tenía muchas ganas de que me gustase esta película basada el el relato de Haruki Murakami ( que podéis leer en “Sauce ciego, mujer dormida”). Nada más enterarme de su existencia me puse a releer el relato en cuestión, porque para ser sinceros no es uno de los que más recordase de los del conjunto que firma Murakami. Quería ver la película con la historia de Takitani fresca en la memoria, ansioso por ver como Jun Ichikawa se resolvía en una empresa que se me antoja tan complicada como la de plasmar 13 páginas en 75 minutos de metraje. No estoy demasiado acostumbrado a ver este tipo de películas, por lo menos de forma consciente, y menos basadas en el trabajo de un autor al que admire tanto. Como he dicho, tenía muchas ganas de que me gustase la película. Autohypeado a muerte, palomitas, cervecita. Y la torta que me pegué fue seria.

La verdad es que ni siquiera me acerco a ser un entendido en cine. No me toco pensando en Gus Van Sant ni nada de eso, simplemente soy un tipo que disfruta de ver películas de vez en cuando. Lo que si que soy es bastante impresionable, por lo menos a corto plazo y sobre todo en las distancias cortas. Aún así Tony Takitani, teniéndolo todo a su favor, me pareció un truño de dimensiones épicas. No se como analizarla, no se. No se si la austeridad de medios (tanto personales como materiales) de la película es algo relacionado con el presupuesto de esta, o algo dirigido a eliminar todo lo superfluo y acercarla más a una obra literaria, donde el esfuerzo se le supone al espectador. No se si el que el peso de la narración recaiga sobre una voz en off, muchas veces parafraseando letra por letra lo que escribió Murakami, es un recurso bello o virtuoso o todo lo contrario (aunque me inclino más a esto último por lo excesivo). Puedo entender el sentido de que un mismo actor interprete en la misma película al padre y al hijo, pero no cuando las escenas en las que aparecen ambos están tan mal resueltas. Ni me hace la más mínima gracia cuando veo a un tío de 50 años representando a un adolescente con un desfase visual tan importante que no sabes realmente si te acabas de perder en la historia. Que te tienes que parar a preguntarte que narices estas viendo. Entiendo el pianito de fondo, lo entiendo cuando acompaña la imagen aportándole algo, pero no cuando la composición es tan sosuna. En fin, ¿no será que la película es malísima?. Eso pensé: “No le des más vueltas, cabezabuque, acabas de ver una hez”. La película me pareció aburrida y sobre todo pretenciosa, lo cual me fastidia todavía más. Total que no me aporta nada positivo, hasta el punto de que me da la sensación de que he perdido 75 minutos de cine de mi vida, teniendo tantas películas en cola.

Lo curioso es que luego veo que en IMDb le dan un 7.5, y en Rotten Tomatoes un 88%. Leo por encima un par de reseñas random y más o menos lo mismo. Que si maravilla, que si fotografía por aquí, que si planos por allá, que si silencios por el otro lado… ¿Habré visto la misma película que esta gente? ¿O quizás me he tragado por error una falsificación barata taiwanesa ?- mis respetos a Taiwan aquí-. Aquí solo pueden pasar dos cosas, o que yo tenga el juicio metido en alguna oscura cavidad de mi organismo, o que ya no podamos comer nunca más macarrones porque toda la pasta se ha destinado a la industria de las gafas.

De verdad, en serio, si hay alguien por ahí que haya disfrutado del Tony Takitani de Ichikawa, y que quiera perder un par de minutos explicándole a este pobre topo dónde residen sus encantos, le estaré eternamente agradecido. De partida voy a poner que no está hecha la miel para la boca del asno, y lo cierto es que ni siquiera tengo el arrojo suficiente para un segundo visionado. Que alguien me explique. Necesito respuestas, y la curiosidad me corroe.

Conociendo a Matsuko ( Kiraware Matsuko no Isshō- 2006)

•octubre 6, 2012 • 4 comentarios

   

Mi experiencia con Tetsuya Nakashima se podría resumir fácilmente con el tremendo impacto que me causó “Confessions”(Kokuhaku -2010), una de las películas que más me han encandilado de los últimos tiempos, y con la pequeña decepción que supuso “Beautiful Sunday”(1998), que ni siquiera acabé de ver (quien sabe, igual no era el momento). Una de cal y una de arena pues. Así que cuando me enteré de que iban a proyectar esta “Conociendo a Matsuko” en el Cine Ciutat, aunque estaba claro que iba a ir a verla, no supe demasiado bien que esperar. Todo el mundo habla de Matsuko, y bastante efusivamente por cierto ( baste decir que es la 3ª película más vista de la semana en Filmín). Pero también es cierto que la palabra que más se repite en todas las reseñas sobre este film, con bastante unanimidad, es una que personalmente me dice más bien poquísimo: “Amelie”… No puedo con Amelie, lo he intentado un par de veces y no hay manera. No la hay.

Los primeros momentos de “Conociendo a Matsuko” son todo lo que tiene que tener una película para hacerme huir. Sobrecargada, epiléptica, y con un sentido del humor demasiado respaldado en el absurdo y la gesticulación exagerada de los personajes. Lo que resulta curioso es como ese histrionismo se va diluyendo poco a poco hasta encontrar un elegante equilibrio mucho más acorde con mis gustos. Sigue siendo una película basada en el sinsentido, pero a medida que se nos va introduciendo en las desventuras de la pobre Matsuko, este es cada vez menos presente. Y de repente si que cumple perfectamente su función humorística. El film se va tornando más y más redondo a medida que pasan los minutos, y en este punto yo me pregunto el por qué de esa primera parte tan locaza. Casi parece que la película es un poco incongruente con ella misma. De todas formas, para el final ya estoy tan encantado con lo que tengo ante mis ojos que casi me olvido del tema. Tetsuya Nakashima me acaba de contar un retorcido drama, una historia de tragedia, y ha conseguido que salga del cine sonrisa en cara mediante, con un tipo de película que a priori vengo a despreciar. Un hurra por el.

Hay un aspecto no obstante que tengo que condenar, y no es otro que el tratamiento de la música. La película se apoya bastante en momentos musicales, lo cual está genial, pero la elección del tema principal directamente no mola. O quizás molase si no se repitiese tanto, que para el final ya se hace pesado. Quien sabe, quizás sea una de las características de este tipo de cine loco que no acabo de entender. Como tampoco acabo de entender el por qué de la larga secuencia final , que da la sensación de no acabar nunca, pasando de momentos álgidos a otros planos con un clímax que no acaba de llegar. Eso si, cuando llega es bonito.

Ahora me da pena haber dejado lo que menos me gustó de esta “Conociendo a Matsuko” para el final, porque quizás se tergiversen un poco las sensaciones que la película me ha dejado, que son de buenas a muy buenas, con rachas de buenísimas. Así que acabaré haciendo mención al papelazo que hace Nakatani Miki como Matsuko. Y la sorpresa que me llevé al ver a un Eita tan diferente del que vi en “Hara-Kiri”, todavía fresca en mi memoria.

Total que todo el mundo habla de Matsuko, y yo diría que con razón. Voy a pegar un vistazo a ver si encuentro el DVD.