“Una familia de Tokio” (Tokyo Kazoku -2013)

Tokyo_Family

No las tenía todas conmigo de que esta película se estrenase en mi ciudad, pero para regocijo mío y del resto de paisanos amantes del cine japonés, así ha sido (y estamos en racha porque todo indica que también estrenaremos a Kore-Eda).

Una Familia de Tokio es un sentidísimo homenaje del veterano director  Yoji Yamada a la clásica y venerada  “Cuentos de Tokio”  (Tokyo Monogatari- 1953) de Yasujiro Ozu. Y digo homenaje, pero tengo mis dudas acerca de  si debería referirme a ella directamente como “remake”.  Si es cierto que Yamada redibuja un poco la historia de Ozu, supongo que en gran parte para adaptarla a los tiempos actuales.

Este film pues, se nos vuelve a contar aquella historia de los ancianos padres que viajan de provincias a Tokio para visitar a sus hijos, solo para descubrir que son un estorbo, una molestia en la agitada vida de su prole. Perdidos en la inmensidad de la mega urbe.

Quizás  la licencia más importante que se ha tomado Yamada sea  la de mantener a Shogi, el segundo hijo, fallecido en la clásica, vivo, presentándonos a Noriko como la prometida de este, en lugar de como a su viuda. No sé si en el Japón actual hubiese encajado demasiado que una viuda actuase de la manera que propuso Ozu en su día. Por lo demás, más allá de actualizar alguna situación, la película es prácticamente un calco, en ocasiones escena por escena y dialogo por dialogo, de aquellos cuentos de Tokio. Así habrá querido Yamada materializar el homenaje, y lo cierto es que da la sensación de que esta película está rodada a la vieja usanza, utilizando un tempo narrativo e incluso una expresividad en las actuaciones de los protagonistas más propios de los años 50 que de este loco siglo XXI. Detalle que (acentuado por el incómodo doblaje de actores) provocó cierta mofa en el público de la sala a la que acudí. Pero precisamente esto ha sido, después de realizar la oportuna reflexión puedo decirlo, una de las claves de que la película me haya emocionado como lo ha hecho durante sus 146 minutazos (13 más que la clásica). Y no suelo ser demasiado amigo de películas tan largas.

Llama la atención lo atemporal de la temática, tanto que como he comentado se han podido trasladar situaciones y diálogos directamente de “Cuentos de Tokio”. Aunque siendo honestos habría que decir que aquella tenía mucha más fuerza a la hora de transmitir lo que se propuso, la soledad y la amarga decepción callada de unos padres para con sus hijos, apoyada perfectamente en el gran cambio que se experimentaba en los años 50 al viajar de un pequeño pueblo a toda una Tokio. Algo que a día de hoy está mucho más amortiguado, pero bueno.

No obstante una grandísima película que me gustó tanto como aburrió a mis desafortunados acompañantes (tengo que aprender de una vez a ir al cine solo). Pero enorme, ya verás,  hay que elegir bien el momento de visionado,  y saber lo que se va a ver. Yuji Yamada se encargará del resto.

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~ por suntoryman en noviembre 24, 2013.

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