Joe Hisaishi in Budokan.

Supongo que en algún momento a lo largo de este blog habré dejado claro que me encanta el estudio Ghibli. ¡Sacrilegio!, gritarán algunos si afirmo que no todas sus películas son de mi agrado. ¡Sacrílego!, dirán otros si declaro que en realidad disfruto más los trabajos firmados por Isao Takahata que de los del propio Miyazaki. Pero en lo que sí que voy a ser absolutista es en el tema de las composiciones del sensei Joe Hisaishi para este conocido estudio de animación. Todas y cada una de ellas son unas auténticas obras de arte.

El estudio Ghibli no tiene firmado ningún contrato de exclusividad con Hisaishi, así que también podemos ver ejemplos de su trabajo en multitud de películas de las que yo destacaría “Dolls” y “Kids Return” de Kitano o la Oscarizada “Okuribito” (Despedidas). Pero, y aquí entramos nuevamente en lo subjetivo, es en el ámbito de la animación donde este gran personaje ha firmado sus mejores composiciones. Ahí tenéis la maravilla en forma de BSO de “Totoro”, “Nausicaa”, “Porco Rosso”, “Ponyo”, “Mononoke” o la brillantísima de “El castillo ambulante”, por citar algunas. Pero vamos, supongo que Hisaishi no necesita demasiada presentación, así que al tema.

En Agosto del 2008, coincidiendo por un lado con el estreno de “Ponyo”y por otro con el 25 aniversario de la colaboración entre Hisaishi y el estudio Ghibli. Se realizaron 3 conciertos en el Budokan donde alrededor de 14.000 afortunados por sesión pudieron disfrutar de una gran parte de las composiciones de este simpático genio. Y lo cierto es que aquellos conciertos resultaron completamente impresionantes, con una puesta en escena que nada tendría que envidiar a los más perturbados delirios de grandeza de un dictador norcoreano. Acompañando a Hisaishi (piano y batuta), se contaron los 200 integrantes de la “New Japan Philharmonic World Dream Orchestra”, 800 voces e incluso una banda de marcha. Todo ello acompañado por la proyección de fragmentos de las películas interpretadas. Una verdadera animalada.

No debería ser difícil imaginar el resultado tanto visual como sonoro del acontecimiento, ni asegurar que es de obligado visionado para cualquier aficionado a la música de cine. Ya no te digo si además lo es del estudio Ghibli. Yo casi me tengo que atar al sofá con correas para intentar controlar los espasmos que me producían los escalofríos.

Existe (en Japón) un Blu-Ray con el concierto + extras, pero también se puede ver íntegramente en Youtube, así que ya sabes. Casi 2 horas de magia.

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~ por suntoryman en octubre 22, 2012.

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