La perfección, esa perra esquiva.

Este fin de semana se me estropeó la TV de tubo de 29” que tenía colocada en vertical (o “tate” ). Se trataba de una Sony Wega bastante aparatosa (48Kg) y que además no acababa de tener la calidad de imagen que  yo deseaba, pero era mi CRT de 29” y yo la quería. Quizás es necesario hacer un pequeño apunte: el tipo de juegos que me gustan, ya sea porque no son de la generación actual, ya sea porque son old skool, generalmente corren en baja resolución, de ahí que se vean mejor (infinitamente mejor, de hecho) en TVs “de las de antes”. En una LCD o plasma se ven excesivamente pixelados.

Aquí donde vivo es bastante complicado conseguir una TV de tubo, y más de 29”, y más que esté en buenas condiciones, y más que acepte la señal NTSC (Todas mis consolas son japonesas) y más que tenga entrada RGB… Demasiadas variables a tener en cuenta. Mis anteriores búsquedas de estas “obsoletas” compañeras fueron tan largas como penosas. Llevo 3 televisores en poco más de un año, así que sé de lo que hablo.

A todo esto, era un muy mal momento para quedarme sin TV, primero por la pasta y luego porque acababa de descargarme Guwange y estamos a una semana de las salida de DoDonpachi Daifukkatsu. Que luego apenas tengo tiempo de jugar, pero cuando lo hago quiero hacerlo bien. Las pintaban pardas.

Pero mira tu por donde que el destino me sonrió, en una publicación local de compra-venta aparecía una TV de 29” que tenía una pinta de escándalo, ¡y barata!.

Todo esto ocurrió el sábado. Ayer lunes ya tenía la nueva TV en casa. Se trata de una Sony 29-Kvx5e y es una auténtica pasada de tele. Es mucho menos aparatosa que la anterior, estéticamente más bonita y con la pantalla ligeramente curvada (la otra era plana y me gustan más algo curvadas). Pero lo mejor, claro, lo más importante, es que la calidad de imagen es sorprendente,¡menuda diferencia con la anterior!. No pude resistirme a ir poniendo en la Xbox360 todos los “matamarcianos” (shmups) de Cave uno tras otro, boquiabierto, contemplando con gozo el salto cualitativo.

Total que la tele es casi perfecta. Casi, maldita sea.

El tema es que por la disposición de los altavoces, al poner la TV en vertical el peso cae excesivamente sobre ellos y esto genera un problema. Los altavoces contienen imanes y el peso hace que se acerquen a la pantalla. La presencia del imán hace que los electrones que manda el tubo se desvíen hacia él, formándose unas manchas violáceas en la pantalla. Dependiendo del ángulo en el que coloque la TV este efecto es más o menos evidente, poniéndola totalmente vertical, solo aparece una pequeña mancha en la esquina inferior derecha. Aún así no nos engañemos, es una jodienda.

La física no perdona.

 Es cierto que apenas se nota, y que con lo que gano de calidad de imagen merece la pena tener la mancha allí, lo que tengo que averiguar es si con el tiempo la zona magnetizada irá creciendo, eso haría inviable utilizarla en vertical.

No bastaría el cañón del colorado para albergar mi cabreo.

 A ver como arreglo el fregao.

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~ por suntoryman en noviembre 16, 2010.

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